Al año mueren 16 obreros y 58 se accidentan en el país

Al año mueren 16 obreros y 58 se accidentan en el país debido a incumplimientos en las condiciones de trabajo

 

 

Detrás del auge inmobiliario que vive Panamá hay una historia trágica: 96 obreros de la construcción han muerto entre 2005 y 2010. En ese mismo período se han accidentado 347.

Esas cifras del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) dan cuenta de que, en promedio, 16 obreros mueren y 58 se accidentan al año en el país. Solo en lo que va de 2011 se han registrado siete muertos.

Y los obreros que sobreviven a este tipo de accidentes tienen que afrontar muchas dificultades. José Miguel Araúz, un trabajador de la construcción que sobrevivió a una caída desde el piso 42 de un proyecto en Paitilla, es uno de ellos.

“Yo volví a nacer”, sostiene Araúz, quien ahora vive solo en la comunidad de San Pedro en Juan Díaz. Él mismo hace en su hogar los oficios de fregar, barrer y limpiar, a pesar de que perdió una pierna a consecuencia del accidente que se registró el 8 de junio de 2007.

La historia de este joven de 32 años sorprendió a muchos. Los 126 metros de los cuales cayó superan la altura del Puente de las Américas sobre el nivel del mar, que es de 118 metros.

Después de cuatro años, José Miguel recuerda el accidente como si hubiese sido hoy. “Cada vez que subía con mis compañeros por el ascensor acostumbrábamos a rezar, pero qué casualidad que ese día la persona encargada de las oraciones no fue. Todos sabíamos que hacíamos un trabajo peligroso y por eso nos encomendábamos”, detalló.

Narró que, aproximadamente a las 11:30 de la mañana de ese día, se encontraba haciendo unos trabajos de carpintería en el nivel 42, pero algo pasó con el arnés que no lo sujetó bien y se vino abajo a una velocidad aproximada de 160 kilómetros por hora. Solo tardó entre cinco y seis segundos en caer sobre un camión que estaba descargando sacos de cemento para la obra.

Todavía se muestra sorprendido porque, según él, pensó que impactaría con una losa que sobresalía en el piso 6, pero no fue así. “Cuando iba cayendo sentí como si en el aire sostuvieran mi cuerpo, lo movieran hacia fuera y luego lo llevaran hacia dentro donde estaba el vehículo. Creo que hubo una mano divina detrás de eso”. De esta forma el obrero intenta justificar cómo sobrevivió a una caída de tal magnitud.

Además de perder la pierna, José Miguel sufrió daños en un brazo. Con todo, no esconde su alegría: después de cuatro años fue pensionado por la Caja de Seguro Social (CSS). “Aunque las cosas no han sido fáciles en este tiempo. Mientras aguardaba esa pensión siempre tuve la esperanza de que las cosas me iban a salir bien”, agregó. Ahora utiliza una prótesis y un bastón para movilizarse en su hogar.

La historia de José Miguel es una de las muchas que escriben cada año en Panamá los trabajadores de la construcción. Él cumplió el pasado 30 de junio 32 años, y envió un mensaje a todos los sectores involucrados en esa actividad. “Aquí todos somos culpables. Las empresas por no pagar a sus oficiales de seguridad, el Gobierno por no cumplir su labor de inspección y los trabajadores porque a veces no acatan las medidas de seguridad”.

Lo que dice el Gobierno

Abdiel Sagel, encargado de la Dirección de Inspección del Mitradel, dijo que cuando llegaron en 2009 a la institución se encontraron con que solamente había 23 oficiales de seguridad. Esas son las personas que están permanentemente en las obras de construcción, para vigilar que se cumplan las medidas de seguridad.

Estos funcionarios, aunque son pagados por las empresas, son nombrados por el Mitradel.

Luego de dos años en el gobierno, dice Sagel, cuentan con 50 oficiales de seguridad en todo el país, para unas 200 obras de construcción.

“Algunos tienen hasta dos y tres proyectos asignados, aunque lo ideal sería que fuera uno para cada uno”, dijo el director de Inspección.

No obstante, hizo hincapié en que, además de esos oficiales de seguridad, cuentan con 25 inspectores que tienen la facultad de detener cualquier proyecto en caso de que se encuentren anomalías. “La cifra se ha reducido en los últimos años en cuanto a los accidentes”, añadió.

Sobre sanciones a las empresas, informó que en lo que va de este año han impuesto multas por incumplir las normas de seguridad, por un monto de 65 mil dólares.

Además señaló que están enviando cartas a las empresas para que paguen a sus oficiales de seguridad o, de lo contrario, les aplicarán las sanciones señaladas en la Ley 68 de 2010.

Esta norma establece en el artículo 9 que “en las obras de construcción deberá permanecer un oficial de seguridad del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, cuyo salario deberá ser pagado mensualmente por el promotor, constructor o contratista, asignado por el ministerio de acuerdo con la magnitud y el valor de la obra. El incumplimiento de esta disposición será sancionado con la suspensión inmediata de la obra y con una multa de entre mil dólares y 20 mil dólares, progresivamente. Se toma en consideración la reincidencia en la falta y el valor de la obra en construcción...”.

Además, la Ley 68 exige que un profesional idóneo –ya sea un ingeniero o un arquitecto– debe permanecer en los trabajos que se llevan a cabo, de manera tal que se garantice el cumplimiento de las medidas y normas de seguridad. Por el incumplimiento de esta disposición las sanciones van de mil a 10 mil dólares.

Gregorio Guerrel, secretario de Salud Ocupacional del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), cuestionó la poca eficacia que han tenido los sucesivos gobiernos para garantizar, o al menos fiscalizar, la seguridad en las construcciones. “En los últimos 11 años han muerto 223 trabajadores de la construcción, y poco se ha hecho para que la cifra disminuya cada año”, criticó.

“Las leyes están allí y no las hacen cumplir”, concluyó Guerrel al referirse a lo que considera una cifra alarmante de muertes al año en este sector.



Guía práctica de seguridad de la CSS

La Caja de Seguro Social (CSS) también tiene sus cifras que no solo incluyen accidentes en la construcción, sino también en otro tipo de actividades laborales. Esta institución registra anualmente un promedio de 10 mil accidentes de trabajo en todas las actividades laborales. Además de eso, la CSS ha elaborado una guía práctica para la prevención de riesgos profesionales en la actividad de la construcción.

Allí se explica, por ejemplo, al referirse al uso del arnés, que el obrero debe contar con un dispositivo de disipación de energía, el cual no se desplazará más allá de 15 centímetros, que atenúe los efectos de la fuerza de la caída. En cuanto a los andamios, se recomienda que tengan señalizaciones que indiquen la carga máxima admisible que pueden soportar.

“Todo personal que trabaje sobre el andamio deberá mantener su zona de trabajo ordenada y libre de herramientas, cables, materiales, etc., ya que esto podría ocasionar tropezones y caídas. Para ello es conveniente disponer de cajas para depositar los útiles necesarios para realizar su trabajo”, dice la guía de buenas prácticas.

En el caso de las escaleras manuales indica que al colocar la escalera, hay que verificar que el ángulo que forma con el piso sea de aproximadamente 75 grados. “Una forma de calcularlo es que la distancia vertical entre los apoyos sea cuatro veces la distancia horizontal entre ellos”, sostiene el documento elaborado por la CSS.
OHIGGINIS ARCIA JARAMILLO

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